Qué cambia en la operación
No en términos de eficiencia abstracta, sino de cosas concretas que hoy cuestan tiempo y dinero.
Sin grupos de mensajería con los repartidores
Se habla con el repartidor en el chat de cada orden, con texto, foto y voz. Todo queda en la orden y solo entra quien está asignado.
Recogidas y devoluciones al comercio, ya ordenadas
El centro de control ordena cada ruta de recogida, con sus devoluciones al comercio, y da a cada parada su hora prevista.
Una sola app para todos sus proveedores
La app reconoce la etiqueta de cada transportista y clasifica sus bultos, también sin cobertura. No hace falta una app por cada uno.
Una reclamación se responde en minutos
Se busca la referencia y se ve la cronología con autor y hora, la firma y la foto. El cargador descarga la prueba en PDF desde su portal.
Menos llamadas de «¿dónde está mi paquete?»
El estado se actualiza donde ocurre el trabajo, no al final del turno. Quien atiende al cliente ve lo mismo que el repartidor.
Las incidencias dejan de repetirse
Cada fallo se registra con causa y se cierra con conclusión. El segundo intento sale sabiendo qué pasó en el primero.
Se acaba el doble trabajo
Sin cobertura la app sigue funcionando y encola. Nadie apunta en papel para teclearlo después, que es donde aparecen los errores.
Los dispositivos compartidos dejan de ser un riesgo
Al cerrar sesión el dispositivo queda limpio de órdenes, direcciones y evidencias del turno anterior.
Abrir país no obliga a rehacer nada
Interfaz multiidioma, incluido el francés, y documentación legal preparada para operar en la Unión Europea.
¿Vemos si encaja con su operación?
Una demo de treinta minutos sobre su propio flujo: recogida, clasificación, reparto o devoluciones.